Sin lugar a dudas, este es un momento de transición para el periodismo. En virtud del auge de las nuevas tecnologías de la comunicación, los medios tradicionales se están aggiornando para poder satisfacer las demandas de las nuevas audiencias. El consumo de información y de entretenimiento está mutando, con lo cual estamos atravesando no solamente cambios tecnológicos sino también culturales.
Los medios están redefiniendo la relación con sus audiencias, porque ahora deben convivir con ellas en un espacio virtual donde los propios usuarios publican contenidos o simplemente participan en un lugar sin jerarquías. Lo más novedoso es lo que hace la señal de cable C5N, quienes crearon una aplicación para transmitir en vivo desde su fan page de Facebook. O el New Yortk Times que comenzó desde la semana pasada a transmitir online -no en vivo- sus reuniones de tapa, donde los editores de todas las secciones definen la agenda del día siguiente. Son pequeñas ventanas que se están abriendo, y proponen reglas de juego diferentes.
Tan profundo es el cambio que los diarios rediseñan sus espacios físicos para conformar las nuevas redacciones, donde los equipos del soporte gráfico y de la plataforma digital comparten un mismo espacio para producir contenidos. Este tema fue debatido la semana pasada en Cuba en el XXXII Festival Nacional de la Radio Cubana.En Argentina el diario La Nación inauguró recientemente su redacción integrada, y Clarín inició ese proceso de integración de sus plataformas con la llamada “mesa H” en 2008 . En España los diarios El País y ABC están ahora en pleno proceso de convergencia.
Los nuevos medios, y el subsiguiente cambio en el consumo, están obligando a los medios tradicionales a actualizarse y a vincularse de otra forma con las nuevas audiencias. Con el tiempo veremos cuán profundo será ese cambio en los medios -tradicionales y nuevos- y en la misma profesión.
La tecnología evoluciona cada vez más rápido y con intervalos más cortos, y no llegamos a aprehenderlas acabadamente. Estamos en un proceso de readaptación permanente, y nadie tiene la receta.
